martes, 22 de diciembre de 2009

El Juego de los Castores


No se sabe por qué son de la vida, una Colonia de Castores llegó a establecerse en las Riveras de un Gran Río y lo llamaron Gran Zenón, con aguas y corrientes fuertes pero premiadas con abundantes pececillos.

Con visión erudita, las cabezas gobernantes convocaron mediante comunicación imperceptible para los humanos pero con ruidosos gritos para los finos oídos de los castores, a una reunión de planificación. Los experimentados dirigentes al centro rodeados por cientos de su especie, iniciaron la reunión felicitando la numerosa presencia pero, habían entre ellos, quienes a disgusto veían esta aglomeración, "decían para sus adentros" en pensamientos sin fe ni esperanzas sanas "estamos mal".

Es así como llegan al punto de supervivencia, construcción de diques o abandono de lugar y ponerse en marcha para ubicar otras playas. Finalmente, después de largas deliberaciones, acordaron firmemente quedarse y luchar y vinieron las propuestas para una debida distribución de acciones en pro de la construcción de diques, espigones y defensas ribereñas que permitieran amainar la velocidad de las aguas, la formación de cochas, donde reposarán los peces que asegurarán su alimento cotidiano.

Decidieron que unos trabajarían en la Represa y otros proveerían de alimentos. A los que entregaran sus esfuerzos en pro de asegurar el alimento para el futuro y otros, los mandantes serían supervisores, distribuidores, planificadores, juristas, disciplinarios, etc., etc..

Y así iban medianamente bien las cosas, hasta vinieron sucesos desagradables, las provisiones no llegaban a los esforzados constructores ni se cumplía con las familias de ellos, obras casi terminadas perecían por errores técnicos en los planos y planes, los proveedores de materiales los perdían por dadivas o distracciones, dicen unos, "engordaban por tragones otros enflaquecían por vicios mil", pero los sudorosos constructores percibían que así no podrían terminar con su obra.

Un cierto día, luego de murmurar sus quejas tiempo largo, decidieron dejar de construir y pararon responsables de sus obligaciones y cual tercos y laboriosos se reunieron, llamando a todos los miembros de la Colonia, buscando reordenamiento, ordenamiento o redistribución aprobando perdones de antemano por fe en su trabajo y amor a su familiar.

Así pues, se reunieron todos y como antes dijimos, las cabezas gobernantes al centro rodeados de una gran multitud. Hubieron enumeraciones mil, denuncias a diestra y siniestra; finalmente, ante tales argumentaciones, se nombró representantes de los grupos de trabajo para redefinir las funciones y el relanzamiento de las obras.

Alguien propuso como medida previa un análisis exhaustivo de las razones y el por qué se venía fracasando. Se explicó que la fuerza coordinadora había decrecido totalmente, motivo fundamental del relajamiento y desentono en el cumplimiento de las funciones; otros mencionaron la existencia de propuestas interesadas de otras colonias que ambicionaban el lugar para sí logrando penetrar voluntades, empleando artimañas y propuestas poco honestas debilitando sentimientos de consecuencia y fidelidad a los intereses de grupo sin meditar siquiera que esto significaría miseria, pobreza, hambruna y finalmente la desaparición de la Colonia como tal.

Ante tanta presión quienes sostenían inocencia, ofrecieron una y mil propuestas, todas, todas favorables a las grandes mayorías y a favor de la continuidad de la obra comprometiéndose a exhibir planes y programas factibles, austeridad sobre todas las cosas, más acordado por todos, se iniciaron los cumplimientos de todas y de cada una de las funciones encomendadas.

Pasado el tiempo, los representantes de los grupos de trabajo, exigieron una reunión para tomar conocimiento de los proyectos y planes de trabajo conforme lo ofrecido y pactado con el grupo mandante. Todo esto a las riveras del Río Gran Zenón, gran desilusión para todos ellos, no existía ni habían proyectos ni planes, todo lo contrario, se pedía deportaciones, reubicaciones, desplazamientos, compromisos, negociaciones mil, surgiendo algunas voces quedas, casi hablando en silencio coincidiendo con señalamientos a actos no convenientes pero resultando necesario para la continuidad de las construcciones.

Desilusiones escondidas seguirán permitiendo la continuidad de las obras. Ya se veían las mejoras en la facilidad de la alimentación.

Pero como un ducho y maduro castor, decía en esos momentos de dudas y desconfianzas, aprovechados por unos, sacando pecho por lo no hecho; y otros, con moderación mal disimulada posponiendo compromisos. No todo es construir las represas sino mantenerlas y adecuarlas de Conformidad con los nuevos tiempos venideros.

Y esos tiempos no dejaron de venir. Ya los diques construidos producían beneficios, habían fechas señaladas de festejos, aumento de castores, crecimiento de la colonia, de cuando en cuando surgían conflictos de poca monta -dirían los entendidos-, venían cambios y recambios en el personal de mantenimiento, reconstrucción y construcción, no faltaba un aventurero humano que pasando por el lugar metía la "pata" donde no debía causando perjuicios que ni notaba pero, para los asiduos castores era motivo de preocupación y laboriosos planes eran necesario para corregir esos males causados.

Llegaron días difíciles no porque fieles, laboriosos y consecuentes fueran todos los de la colonia, pero vientos ajenos traían noticias de cambios provocados por fuerzas de colonias mucho más grandes y dicen antiguas pero que a nombre de principios y grandes fines aseguraban; conveniente era aplicarlos y así, esos rumores ya eran noticias firmes hasta que fueron convocados los mandantes a reuniones para que aceptaran condiciones no imaginadas ni planteadas por propios miembros sino sugeridas con carácter de obligatoriedad, por lo que río arriba, en los orígenes del río Gran Zenón existieran bajo amenazas, vedadas de cambios de curso o chantajes mil.

Unánimes razonamientos se dieron en contra de tales propuestas; fueron notorias las acciones de rechazo, más pudieron los intereses de permanencia y vida conservada que finalmente ante demostraciones de creaciones de corrientes que dieron origen a nuevas causas en lo alto de las montañas provocando el establecimiento de nuevas colonias sin perjuicio aún de la que es nuestra fuente de inspiración.

Exigencias vinieron, porque asumiendo posturas de defensa decían los de arriba, había que normar, controlar, contribuir, experimentar muchas modalidades administrativas diferentes, olvidando orígenes, sacrificios, esfuerzos y tantas otras razones que, serían decisivas en tiempos pasados mas no en un presente fantasioso de antojos sin son ni ton, árboles imaginarios sin raíces, acciones sin fines expresados tirados cual salvavidas en un mar encrespado donde sólo se debe flotar para salvar la existencia o condenarse a perecer, según dicen, por "voluntad propia" sentenciando así: "si quieres perecer, perecerás por tu voluntad"', rezo fatal ante una voluntad avasalladora.

Es así como unos fáciles convencidos anteponiendo siempre la supervivencia como razón y valor único en la vida, aceptaban en murmullos estas situaciones.

Llegaban ya, fechas de cambios en la dirección de la colonia la que ya a raíz de los nuevos aires de penetración en el convencimiento habían ya casi reprimido el crecimiento y desarrollo de las obras y aceptado la , disposición de recursos a favor de ajenos debilitados en sus esperanzas, pero no cegaban en su afán de permanencia en los cargos contaminados por posturas de los de arriba que eran taimados, impositivos y hasta prepotentes avasalladores. Unos pensaban la necesidad que fueran otros los que dirigieran la colonia y otros convenidos por nada querían un continuismo conocido, para mal.

Y así, se dieron las competencias en el día de las elecciones; fue sorda y tenaz la competencia, no faltaron acciones negadas con los procedimientos democráticos por parte de aquellos que ya, vencido su periodo mal llevado, querían seguir de mandones, postrados, caminando de rodillas y con la cerviz mirando el suelo, argumentando promesas de futuro cuanto en tanto tiempo destruyeron lo abstracto, no por ello somos noble legado por otras direcciones y aceptaron el desmantelamiento y empobrecimiento de la colonia dando la espalda a los legados de nobleza y pujanza que permitió que la colonia conociera tiempos de bonanza y felicidad.

Es así como en ese clima de contradicciones se ejecutan las nuevas elecciones de mandantes de la colonia primando finalmente las fuerzas expresadas en las urnas eligiéndose nuevos mandantes llenos de esperanzas ciertas y de energías positivas para luchar por todos y cada uno de los que con esperanzas renovadas votaron en mayoría un futuro promisor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario