jueves, 3 de diciembre de 2009

Política de Desarrollo o Política de Venta


Resulta incompatible pensar en desarrollar el país, crear puestos de trabajo, cuando se es fácil presa de la obediencia a las voluntades de intereses ajenos a los intereses y necesidades del país en que vivimos.

Cuando un gobierno no encuentra voluntades a su entorno para solventarse como administrador justo y consecuente del futuro del país que gobierno no puede haber desarrollo, menos se pueden ampliar las fronteras de trabajo permitiendo que nuestra juventud encuentre ocupación, hemos vivido 10 años de dictadura, es cierto, de incertidumbre, de abandono total de la Costa, Sierra y Selva, es cierto, se vendieron importantísimas empresas, se desmontaron otras, nuestros empresarios tuvieron que conformarse con convertirse en simples mercaderes de productos extraños que lejos de cuidar nuestra economía sirve para que esta se traslade a otros ámbitos en desmedro y perjuicio de la nuestra, en perjuicio y desmedro de la economía popular, significa esto para las familias comunes y corrientes (y no por ello son más dignas que ninguna otra). Desocupación, hambre y miseria y por ende retroceso en el desarrollo de nuestra sociedad, nos ha hecho vulnerables a las ambiciones desmedidas de la economía de mercado incontrolables e incontrolados.

Pero bien, ya se fue la dictadura, hoy respiramos aires de democracia, pero si esta no crea nuevos procedimientos, nuevas formas de enfrentar sus compromisos nacionales e internacionales, sino respeta el clamor popular de "trabajo" digna aspiración que puede suceder con una democracia que lejos de crear puestos de trabajo, propicia la desocupación en masa de más peruanos; demócratas sí, pero con hambre y sed a diario de desarrollo, de estabilidad emocional, de estudios, y preparación con ansias de ver nuestro país cada vez mejor, no es posible soportar se desnude aún más a nuestro pueblo, cuando la Dictadura ya le quitó toda la ropa y el clima en que vivimos ya está bajo cero.

Es que se piensa acaso que reduciendo la cantidad de estómagos reducimos el gasto fiscal, se solucionan los problemas de gobierno. Cuidado eso sería fascismo se ha vendido tantas empresas en nuestro país con la promesa que con ello solucionaríamos nuestros problemas y lo único que nos ha quedado son miles y miles de desocupados, la miseria recibida por ella; digo, no por que sea poco lo recibido sino porque el valor de las empresas vendidas es muy superior al valor que se les dio y casi todo está; comprometido o desaparecido POR LO QUE SERÍA UNA OFENSA A LA VOLUNTAD POPULAR VENDER UNA EMPRESA MÁS.

Los vendedores de una dictadura o los vendedores de una democracia serán siempre vendedores y nada más, serán siempre los verdugos que matan los puestos de trabajo y condenan a miles de trabajadores que los votan de sus puestos de trabajo empleando el sistema que empleen o los procedimientos que empleen los condenan a la desocupación y a la miseria. Aunque la democracia de hoy trata de justificar esos despidos sabiendo que quienes firmaron algo, lo hicieron obligados y contra la pared por el poder de una dictadura inhumana, Y LA DEMOCRACIA ¿QUE?

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